Es difícil describir lo que uno siente al ver la obra de Guy Laramée. Además de pintar, componer música y armar instalaciones, el artista multidisciplinario radicado en Montreal es capaz de crear las esculturas miniatura más impresionantes mutilando y reconstruyendo libros viejos. Pero más allá de realizar con maestría un trabajo lleno de detalles, a través de sus brumosos y misteriosos escenarios ficticios Laramée logra ponernos nostálgicos e introspectivos.

Fueron tres las razones por las cuales el artista inició este proyecto en el año 2000. Primero, el descubrimiento casual al colocar un libro debajo de un chorro de arena y ver lo que sucedía; segundo, gracias a sus estudios de antropología; y tercero, debido a la construcción de La Grande Bibliothèque du Québec, donde pasaba largo rato.

A través de sus libros-esculturas, Laramée no solo nos sorprende con su talento sino nos lleva a disfrutar a solas un lugar lejano y desconocido y eso, a veces, es justo lo que necesitamos.