Si esta bicicleta hablara, tal vez diría: "Hola, me llamo Arnold y fui creada por la agencia Arnold Amsterdam, como una estrategia de autopromoción. Llevo el nombre de la compañía que me creo, soy roja y sí funciono. Y hasta tengo mi propio blog." Incluso en Ámsterdam, una ciudad que cuenta con un millón de bicicletas, ésta llama la atención, aunque no hable.

El equipo de Arnold Amsterdam trabajó con el diseñador suizo Juri Zaech para crear un marco que, además de mostrar un nombre propio, fuera capaz de sostener el peso del ciclista. Hasta ahora, la bicicleta no se ha desplomado ni han ocurrido accidentes, así que todo parece funcionar bien.

No se trata en sí de un producto, sino de una estrategia publicitaria, que Sean Thompson (de la agencia en cuestión) explica de esta manera:

La bicicleta dice Arnold, las calles dicen Ámsterdam y las redes sociales hacen el resto del trabajo. Es publicidad en su estado más puro. La bici tiene un hermoso diseño y es funcional, lo que la convierte en uno de los mejores diseños que ha ofrecido este país.

Aunque la agencia Arnold asegura que la suya es la primera bicicleta en el mundo que enuncia un nombre propio, ya antes habíamos visto bicis con nombres de mujer. La diferencia es que la Arnold Bike está teniendo mucha presencia en la red.

La bicileta Arnold visitó Cannes la semana pasada. Seguramente hablará de futuras giras en su cuenta de Twitter. Seguiremos informando.