Existen estos viajes en que todo está señalado en el itinerario y pagado de antemano: vacaciones planeadas según el turismo ortodoxo. Y está la opción de los otros viajes, ésos en que se intenta conocer lugares por cuenta propia en busca de una experiencia más local, menos ordinaria: mezclarse un poco con la cultura de pueblos y ciudades, probar nuevos platillos, conocer gente, pisar lugares que no aparecen en las guías de viajes.

¿Qué tomar en cuenta para viajar como local este verano? Aquí unas cuantas sugerencias para que exprimas tus vacaciones lo más posible.

  • Investiga. Las guías de viajes impresas no son lo más recomendable, porque cuando se publican el mundo ya dio tres vueltas, la escena cambió. Pero San Google es hábil para resolver dudas. Si puedes, contacta a personas que vivan en la ciudad que piensas visitar. Aprovecha tu condición histórica de perteneciente a la era de las redes sociales.

  • Viaja ligero. Funciona hacer una lista antes de empacar y luego ir verificando que no falte nada. No lleves demasiada ropa y pon en la maleta los artículos de aseo personal, un libro que no sea pesado, cargadores y cables, documentos y cámara. Ten cuidado al moverte durante el viaje: no pierdas de vista tu equipaje, no cargues todo el dinero, no te distraigas tanto (la parte más difícil, ya sé).

  • Come en los mercados. Para viajar como local, hay que comer como local, probar de todo. Algunos aseguran que los mercados poseen el verdadero temperamento de los pueblos, y tal vez exageren, pero como opción gastronómica, son infalibles (y baratos). Huye de los establecimientos que muestran fotos inverosímiles de sus platillos.

  • Improvisa. Hazle caso a tu curiosidad, sé espontáneo, camina por la calle que más te gustó y averigua a dónde te lleva. Suena un poco pachamama o cursi, pero es una buena manera de construir tu propia versión del viaje.

  • Conoce gente. Hazte de las frases básicas del idioma y platica con las personas en cafés y bares. Éste, de hecho, es mi punto favorito, porque existe la posibilidad de vivir una aventura con un local y, con suerte, obtener una guía personalizada y una experiencia cultural más redonda, susceptible de extenderse al terreno de la cama. La gente, por otra parte, representa un medio para conocer música, cine y literatura del lugar.

  • Diversifica las fotos. Muros grafiteados en las calles, árboles secos, filas de gente que espera el autobús, platillos extraños... todo es más interesante que esa imagen en que apareces posando junto a la Torre Eiffel. Claro, cada quien toma las fotos que le da la gana, y si quieres puedes llenar la memoria de tu cámara con sonrisas congeladas y monumentos, pero en tu viaje están sucediendo un montón de cosas, y no estaría mal captar algunas de ellas. Si te hiciste del novio o la novia del punto anterior, con más razón entonces.

Además de las fotos, registra la luz y la oscuridad de tu viaje en un cuaderno de notas. Y, claro, cuídate: una cosa es ser espontáneo y otra buscar riesgos innecesarios (que no te vaya a pasar como a ese amigo mío que, por despreocupado y aventurero, tuvo que pernoctar despojado a orillas del Guadalquivir).

Fotos: Dbl90, agroote