Señoritas, que no las engañen sus parejas, el amor sí puede ser medido, y no sólo eso, hasta puede ser materia para crear concursos  divertidos, complejos, radioactivos y absolutamente nerds. Eso demostraron los chicos del Centro de Imagen Neurológica y Cognitiva de la Universidad de Stanford, al crear la Primer Competencia Anual de Amor.

Las reglas del evento fueron simples. Reunieron a un grupo de participantes, y a cada uno de ellos los metieron a una cámara de resonancia magnética, sí, esas mismas que usan en los hospitales para realizar tomografías, dándoles a cada uno sólo cinco minutos para que pensaran en ese alguien especial y lo amaran tanto como les fuera posible durante ese lapso.

La actividad en las regiones del cerebro involucradas en el fenómeno neuroquímico de amar fueron medidas y aquel concursante que lograse los niveles más altos ganaba. Cada etapa de la competencia fue documentada en un video con una edición muy mona que evoca al estilo etéreo de Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Tienen que verlo, de preferencia mientras abrazan a la persona que aman, y le aseguran que el registro de sus niveles sería mucho más alto que el de los concursantes.

Fotos: Brent Hoff