El lado femenino de cualquier hombre es interesante de por sí. Ahora imagínense qué tan divertida puede resultar la labor de retratar el de tiranos, dictadores y papas, seres que practican la homofobia y la misoginia a diestra, siniestra y perpendicular.

El estadounidense Scott Scheidly tiene esta serie de retratos que muestran la cara más girlie de un conjunto de figuras públicas (y autoritarias) del siglo XX. Entre los personajes elegidos por el artista podemos ver a Kim Jong-il, José Stalin, Adolfo Hitler y Juan Pablo II (mi favorito), rodeados por marcos en rosa encendido y accesorios que van de los aretes y los colgantes con brillos a las estolas de animal print color lila.

La clave del experimento está en los personajes: hombres temidos (y también reverenciados), aparentemente viriles (aunque no estoy segura de qué tan viril resulte la indumentaria que acostumbran los papas) y, sobre todo, represores. Su ropa y sus posturas son las mismas que vemos en los retratos convencionales, esos que ellos mismos se mandaron a hacer para inmortalizar su grandeza, sólo que los símbolos de su poder son sustituidos por objetos y colores que representan la hiperfeminidad, y lo hacen de manera muy campante.

No importa qué tan despóticos hayan sido: cualquier tirano se ve simpatiquísimo si está enmarcado por el color rosa, con lentes oscuros en forma de corazón e insignias de mariposas y flores. Una chulada.

La serie estuvo exhibiéndose en la Spoke Art Gallery de San Francisco y llevó por título Retratos: una serie de "fabulosas" imágenes de tiranos, dictadores y papas. Las imágenes son escandalosas, ofensivas para algunos, definitivamente hilarantes. Cada pintura está hecha a partir de una técnica muy similar a la de los retratos oficiales, pero lo interesante en este caso es la provocación. Aunque, a estas alturas de la vida y la apatía, vayan a ustedes a saber si todavía exista quien se inmute.