En África mueren 655,000 personas cada año a causa de la malaria. Se trata de un asunto de salud, uno muy delicado. Por fortuna, algunos creadores consideran que no se trata de un problema exclusivo de la medicina. Matilda Ceesayl creó una colección de prendas alusivas a la cultura africana y entre ellas se encuentra una caperuza repelente de mosquitos, orientada a prevenir esta enfermedad.

El trabajo se realizó en colaboración con el científico Frederick Ochanda, de la Cornell University. La prenda mantiene alejados a los mosquitos infectados con malaria debido a que lleva insecticida en su composición, de manera que funciona tres veces mejor que un repelente común. Además, puede ser usado durante largos periodos sin disminuir su protección y su efecto dura seis meses.

La colección a la que esta prenda pertenece lleva por nombre Njehringe y, de acuerdo con su diseñadora, representa un interés consciente y cultural en que el desarrollo tecnológico se vaya adaptando a la vida cotidiana. Lo cierto es que el principal propósito de los avances tecnológicos debería tener la intención de resolver problemas locales e incluso a una mayor escala, y que no hay razón para dejar a la moda fuera de este propósito.

En el aspecto estético, la colección tiene una clara inspiración africana, pero lo más interesante en ella son las siluetas que consigue. Los materiales y los colores son los que solemos identificar con este continente, sin embargo hay alusiones a prendas y formas europeas como el corsé o los bloomers, que me recuerdan a las prendas masculinas de los siglos XV y XVI.

Fotos: Science Daily, Designboom