Los fabricantes de juegos de mesa han descuidado el aspecto de sus productos, en general. Y no deberían, porque se trata algo que vemos durante el tiempo que invertimos jugando. Bien por los diseñadores que replantean las herramientas de entretenimiento y hacen del Scrabble o los juguetes tradicionales algo agradable a la vista. Entre ellos, podemos contar a los chicos de Fredericks and Mae, un estudio que se dedica a hacer juguetes, juegos de mesa y otros objetos curiosos.

Tienen una colección de arcos y flechas (la menos interesante), otra de máscaras de papel, otra de juegos y juguetes inspirados en las culturas ancestrales y, lo más simpático del asunto, un conjunto de idolillos "para el hogar". Estas piezas causan risa y curiosidad al mismo tiempo. Algunos de ellos son muñecos intervenidos con plumas o conchas de mar, pero conservan el pelo rizado y rubio que vemos en los aparadores de las juguetrías. Otros están hechos con yeso y tienen un cuerpo cercano a la inexistencia. Creo que no los colocaría en mi casa, pero me haría gracia verlos en alguna casa ajena (sobre todo el que tiene cuerpo de tripié).

Los juegos de mesa retoman la estética de las antiguas culturas del Medio Oriente. De acuerdo con los diseñadores, juegos similares a su backgammon y sus damas fueron encontrados en el año 3000 a. C., en una excavación al sureste de Irán. Están hechos de madera y se ven bien incluso cerrados en su caja. Es lindo que el dominó tenga estrellas en lugar de puntos y que en la colección también sea posible encontrar canicas.

Además, estos dos diseñadores tienen en su catálogo una camisa de trabajo (con mangas de diferentes colores), algunas máscaras de papel, una línea de papalotes o cometas con lunares y hasta un señuelo para jugar con gatos. El conjunto de su trabajo muestra un espíritu infantil mezclado con un sabor tribal. Ingenuidad pachamama, pero bien hecha.