La artista italiana Monica Bonvicini creó esta enorme pieza para las Olimpiadas 2012 en Londres. El mensaje es sencillo y elocuente. La pieza tiene una superficie reflejante que parece de espejo, muy brillante durante el día. El brillo se intensifica por la noche, pues al oscurecer la superficie se vuelve transparente y se ilumina desde el interior por medio de luces LED.

La artista comenzó a trabajar en esta escultura en 2010. Ahora, que está terminada, se aprecia su concordancia con el paisaje. Es como si su carácter monumental cediera un protagonismo parecido a los demás elementos del parque olímpico: al reflejar todo lo que la rodea, se funde con el panorama. Y la iluminación concuerda con el brillo nocturno de Londres.

Es una linda pieza, enorme (mide 30 pies de altura), básica, lista para recibir los Juegos Olímpicos y posteriormente sobrevivir al paso del tiempo.