Una puede estar buscando cualquier cosa, encontrarse de repente con cualquier otra y terminar dedicándole tiempo a ver más y más de lo que no estaba buscando (no sólo en la red: también sucede con la ropa, los libros, los afectos). Así me pasó con Veronika Kostkova, una diseñadora eslovaca que no conocía y que descubrí por casualidad en Morfae. En su perfil sólo aparecen tres colecciones y, como sucede a menudo con las fotos de los lookbooks, no es que una se muera de ganas por recrear la indumentaria tal cual, sino que las fotos, la atmósfera y el estilismo funcionan.

La colección más reciente se llama kr.OJ y reúne un conjunto de abrigos inspirados en la vestimenta típica de Eslovaquia. Las imágenes muestran a la modelo en un paisaje nevado, lleno de viento, donde el rojo encendido de las prendas contrasta con el blanco de la nieve. Los tocados de flores y adornos rebuscados a su vez establecen cierta armonía con lo tenue del maquillaje.

Y está la otra colección de lanzamiento anterior, Budoir, que explota la feminidad en tonos neutros y que se presentó en la Semana de la Moda de Praga el año pasado. El concepto budoir (un vestidor o cuarto privado femenino) está presente en la composición de la imagen y de las prendas. Lo seductor del conjunto es ese aire pretérito que juega con los volúmenes y las texturas.

Veronika Kostkova no sólo diseña ropa, sino que realiza la labor de estilismo y postproducción. Su propuesta me parece acertada en tanto decide apostarle a la cara romántica de la feminidad, algo que a veces se toma por lugar común pero que para mí nunca está de sobra. Y algunas de las prendas tienen muchas posibilidades.