La afamada casa de alta costura italiana Marni ha diseñado una serie de sillas de autor cuya producción ha comisionado a un grupo de antiguos prisioneros colombianos para ayudarlos a integrarse nuevamente a la sociedad.

Hasta este momento nunca me había preguntado qué hacen los prisioneros una vez que cumplen su sentencia y abandonan la cárcel. Es posible imaginar que para la mayoría de ellos las posibilidades de trabajo no abundan, sea cual fuere el delito que cometieron y su correspondiente pena. Algunas organizaciones seguro están interesadas en ver más allá de sus muros y me entusiasma saber que Marni ha sido una de aquellas que estan dispuestas a ayudar.

Son cien sillas de tipo bastante minimalista, muy alejadas de sus características telas estampadas pero no por ello menos hermosas. En este caso la simplicidad se traduce en una estructura de metal recubierta con cintas plásticas multicolores, distribuidas en un patrón de bloques de colores vibrantes, signo reconocible del sello Marni. ¡Color, color, color!

Cada una de las sillas de la colección se usarán como accesorios para el proyecto L’Arte del Ritratto, una serie de retratos de los empleados de Marni, dirigida por el fotógrafo y cineasta Francesco Jodice.

Pero la idea no termina en una serie de lindas sillas y fotos de empleados que quedarán para el recuerdo, sino que el proyecto tiene un segundo nivel de altruismo. Las sillas se venderán sólo en la boutique de Marni en Milán y el dinero recaudado será donado a un proyecto del Instituto ICAM de Milán que apoya a los niños de madres en prisión.

No sé que opinen ustedes, pero para mí las ideas creativas son aún mejores si nacen para ayudar a otros.

En Fashionologie pueden ver la colección completa de las sillas de Marni.