Cuando uno habla de vibradores (no que yo hable de vibradores todo el tiempo...), tiende a pensar que no hay mucha ciencia. Los hay de distintos tamaños, formas, texturas y colores. Pero el fin último es el mismo: una pieza para dar placer. Punto.

En Lelo no opinan igual, son como los Apple del mundo sensual (de hecho, tienen un producto llamado Siri). Cada pieza es una obra de arte, que necesariamente tiene que tener un diseño tal que soporte la prueba máxima de estética: Cualquier persona, al verlo, tiene la necesidad inmediata de tocarlo y hasta exponerlo.

Pues en Monkeyzen hemos he tenido la oportunidad de probar el Lyla que según la definición de sus creadores, es ‘el masajeador con forma ovalada y mando a distancia más avanzado del mundo’ perteneciente, como no podía ser de otra forma, a la colección Insignia & Luxe, lo más alto de la gama.

Tiene ocho modos distintos de vibración con niveles de intensidad que se pueden controlar desde hasta doce metros de distancia: si estar cerca es muy bueno, estar lejos es muy divertido.

Diseño

Volviendo a los símiles con la casa de Cupertino, algo que Ive y Jobs tenían claro es que abrir tu nueva compra debe ser parte importante de la experiencia del producto. Pues al abrir la caja de Lyla, te empiezas a sentir erotizada(o) gracias a la delicada forma en la que están expuestas las piezas del juguete sobre un fondo aterciopelado negro.

Al tacto es muy agradable y suave. A algunos les podría parecer extraña la punta de oro que tiene, pero la realidad es que logra dar la sensación de una pieza única, continua.

Por otro lado, el mando a distancia circular da una sensación de control futurista bastante juguetona. Es inevitable la necesidad de acariciarlo, toquetearlo. De nuevo, la continuidad de las formas es vital para los diseñadores, así que a pesar que esto implicara que fuera casi imposible abrirlo para ponerle las pilas, no se detuvieron en conseguir una pieza con una curvatura suave y sin elementos que sobresalgan. Eso sí, como los de Lelo piensan en todo, incluyen una “llave” que permite acceder a las pilas fácilmente.

¿Otro simil con la manzanita? Ambas empresas han sido galardonadas con el premio Red Dot Design Award, en el caso de Lelo por el fantástico diseño del Tiani que cubrimos hace poco en Monkeyzen.

Funcionalidad

Claro, no todo es imagen y curvas y belleza en general. También es importante responder en forma y calidad a la hora de la verdad. Pues Lyla cumple con lo prometido.

Hace gala de utilizar la más alta tecnología llamada SenseMotion, que es, para que os deis una idea clara, lo mismo que estar jugando con los mandos de la Wii, nada más que en la respuesta será en la vida real y no en tu televisor. Según mueves tu muñeca o con la intensidad que lo hagas será la respuesta obtenida.

Tiene diversos ciclos de vibración y debo decir que algunos son mejores que otros. De hecho, alguno es directamente espectacular. Para cada ciclo, se puede regular la intensidad y es aquí donde uno debe tener mucho, pero que mucho cuidado. La intensidad más alta es bastante fuerte, por lo que hay que saber pausar la subida para que intentemos empezar por el postre cuando aún no nos sentamos en la mesa.

Otra cosa a tomar en cuenta con respecto a los niveles más altos de intensidad es que, por más que el aparatito en cuestión esté a buen resguardo, la vibración es tal que se escucha plenamente. Digo, yo aviso por si hay alguien que ya tenía en mente llevarlo a la próxima sesión cinematográfica y posterior cena de manteles largos y manos aún más.

Por último, es importante que sepáis que el mando a distancia tiene rango de recepción de señal no muy lejano, así que aquellos que pensabais que ese viaje a Istambul no iba implicar tanta lejanía física con su pareja, tendréis que buscar otra solución (seguro que hay una aplicación de iPhone para eso). De hecho, la distancia máxima a la que nos funcionó cuando estaba “guardadito” es de uno o dos metros... No lo sé exacto, no los conté.

Conclusion

8/10

Con todo y todo, es un aparato tecnológico y visualmente fantástico. Y gracias a su bolsa de satín incluida, inseparable. Lo puedes conseguir en la página web de Lelo por tan sólo 99€.

Yo ya lo tengo, pero sino, desde luego, es lo que me pediría para el día de la madre, y de paso dejar de lado todos los clichés y recordar que para ser mamá primero hay que ser mujer.