Simplicidad, modernismo e innovación a precio accesible: esto define a la cadena sueca IKEA, dedicada a la venta de muebles y artículos para el hogar que son funcionales, atractivos y a veces, por desgracia, desechables. También frágil pero suficientemente interesante es su nueva cámara digital KNÄPPA, hecha de cartón. El pequeño artefacto que mide 10.5 x 6.5 centímetros fue creado con el fin de promover su nueva Colección PS 2012 de muebles, la séptima de esta marca. Así, KNÄPPA será regalada a los clientes en distintas sucursales para invitarlos a compartir imágenes en el sitio, de cómo utilizan los sillones, mesas y sillas de esta serie en casa.
La peculiar cámara de 2.3 megapixeles es obra del diseñador Jesper Kouthoofd, quien creó una pieza simple: se trata de un pedazo de cartón plegado que se sujeta con dos tornillos, para contener las baterías, el sensor y el conector USB. En la parte frontal hay un botón que funciona tanto para encender la cámara como para apagarla, pues con solo presionar unos segundos se pasa de un estado al otro. Al encenderla, hay que esperar unos segundos hasta que el foco verde se ilumine.
El mismo botón de apagado/encendido sirve para tomar la foto, para lo cual se debe hacer un clic firme y corto. La imagen se grabará en un lapso de ocho segundos. El mismo foco marca rojo cuando las baterías se están agotando y parpadea cuando se hayan tomado las 40 imágenes que caben en la memoria. Ya en este punto, se conecta la cámara a la computadora y se transfieren las imágenes. Para borrarlas de la memoria, con la ayuda de un palillo o un clip se presiona el micro botón al frente por cinco segundos.
Si te quedan dudas del funcionamiento de KNÄPPA, el divertido video promocional puede ayudarte a despejarlas. Aunque no espero mucho de la calidad de las tomas de esta cámara, hay que reconocer que estos suecos saben sorprender con objetos ingeniosos.












Bonito detalle el de tener las pilas al descubierto.
Yo había visto la imagen en Tumblr, pero pensé que solo era de cartón, que no funcionaba. Vaya sorpresa me llevo al leer esto. Que bonito.
Nos cuesta acaeptr la muerte como algo natural lo me1s natural del mundo y tendemos a esconderla, pre1cticamente sin duelo ni le1grimas, en ase9pticos tanatorios. Vivimos en la sociedad de la eterna juventud, del consumo por el consumo, del atracf3n de comida pensar en la muerte nos obliga a reconsiderar todo lo anterior, a vivir nuestra propia vida y no la que nos imponen. Yo creo que el artista tiene que ser valiente y abrir un poco la puerta para que percibamos que hay detre1s. Pero abrir la puerta es difedcil, porque9 produce me1s preguntas que respuestas, y no todos pueden hacerlo. Algunos artistas valientes: Francis Bacon, Juan Muf1oz, por citar un par de ejemplos. Un poeta: Juan Gelman. Incluso una parte de Borges, casi todo W.G. Sebald y Roberto Bolaf1o. Robert Walser. Cortazar (Queremos tanto a Glenda, Casa tomada) Conrad. Mi amigo Enrique Vila-Matas. Antf3nio Lobo Antunes y Don DeLillo. Chet Baker, Tom Waits (Closing Time y Night On Earth), cualquier fragmento del concierto de Charlie “Bird” Parker en el Massey Hall de Toronto del af1o 1952. Me dejo cosas no se9, Taxi Driver (Escorsese, 1976). Los artistas los creadores valientes producen en el espectador consuelo. En fin, gracias.