Los niños también quieren música. Hay varias opciones de reproductores para ellos en el mercado, pero ninguna de ellas como Hörbert, un reproductor mp3 que no parece reproductor mp3, que es un reproductor y también es un juguete. Es portátil, es seguro, tiene un diseño atractivo y puede ser manipulado por los niños sin ayuda de los padres. Pero lo que más llama la atención es que sea de madera y que intente una especie de abolición de los juguetes de plástico.

El diseño, básico y colorido, recuerda a los juguetes del pasado, y también a esas grabadoras portátiles con bocinas redondas y teclas enormes. Sin embargo, Hörbert es totalmente capaz de reproducir archivos mp3. Hecho en Alemania exclusivamente para los niños, es resistente y se puede llevar a todos lados. No tiene audífonos, pues sus creadores tenían en mente un juguete para escuchar música que no aislara a los pequeños usuarios: algo así como socializar la música en lugar de expermientarla individualmente. Y es que en estos tiempos de vivir conectados, es necesario socializar lo que sea, en vivo y en persona.

A los papás que le apuestan a la estética vintage les va a encantar. Casi tanto como a los niños.