Existen los Jimmy Choo y Manolo Blahnik, y existe Anastasia Radevich.

Si bien, esta diseñadora canadiense no es la más popular, desde el 2009 se ha dado a la tarea de impresionar a través del calzado, y lo ha logrado. "Biofuture", su colección debut conformada por piezas oscuras con tacones porosos, le ganó un lugar en galerías y directorios de arte de Londres. Sus series siguientes, "Kinetik" y "Dreamfall", la han consolidado como una de las creadoras más emocionantes y peculiares de la escena de la moda actual. Y es que no es común encontrar diseñadores que exploren conceptos complejos como el movimiento y los sueños utilizando botas y tacones como medio.

Ahora, Radevich nos presenta "Lost Civilizations", su forma de llevar un mensaje apocalíptico de la forma más bella y terrenal posible. La colección, dividida en tres partes, explora civilizaciones pasadas, presentes y futuras. Dentro del primer grupo tenemos piezas que evocan ruinas oxidadas de pueblos sumergidos en el agua, un homenaje a las ciudades reales o míticas que han desaparecido bajo del mar. No puedo dejar de pensar en Alexander McQueen, otro amante de la inspiración marina ("Irere" Primavera/Verano 2003 y "Plato's Atantis" Primavera/Verano 2010) cuando veo el trabajo de Radevich. Tampoco puedo dejar de pensar que algún fan de miedo de "Titanic" porte uno de estos pares al entrar a la función en 4-D.

El segundo grupo de "Lost Civilizations" aborda el estado actual de la Tierra. Se trata de zapatos cuyo forro marmoleado nos recuerda los derrames de petróleo, y cuyos tacones metálicos que nos traen a la mente robots enloquecidos y complejos industriales descuidados. Decadencia que uno desea ver en sus pies, sin importar la amenaza directa que leemos en la plataforma: "Esto te va a destruir".

La parte final no es menos devastadora. Utilizando tonos blancos, grises y azules, así como texturas de apariencia ósea y quebradiza, la diseñadora nos lleva a un lugar gélido e inhóspito: el futuro. Así es como ella imagina el mundo si continuamos habitándolo sin responsabilidad ecológica. Y, más que los tacones de hielo, esto debería provocarnos escalofríos. Mezclando formas orgánicas y mecánicas, y utilizando procesos tecnológicos avanzados como la impresión en 3-D, Anastasia Radevich crea esculturas únicas que hablan tanto de talento, como del fin.

Si quieres ver más, asómate a las fotos que la bloguera Susanna Lau de Style Bubble tomó en el taller de Radevich.

Fotos: Style Bubble y  Luxirare