Si asociamos las palabras "juego" y "cubo", nos viene de inmediato a la cabeza la imagen del Rubik Cube, el rompecabezas por excelencia y el juego más vendido en el mundo desde su comercialización en los años 80 y creación en 1974.

No tan conocido, pero igual de interesante por sus mecanismos, tenemos el Yoshimoto Cube ideado en 1971 por el artista japonés Naoki Yoshimoto. Buscando la forma de subdividir un cubo a partes iguales, llegó a un modelo de 8 cubitos interconectados que a su vez de pueden subdividir de diferentes maneras o configurar un poliedro. El mismo cubo se puede desdoblar en dos, uno dorado otro plateado y a su vez conformar dos dodecaedros rómbicos de 12 caras mediante el proceso de estelación. Este cubo que nos devuelve a la vertiente más lúdica del arte y remite a la paradoja de Banach-Tarski permite experimentar como un volumen tan sencillo como un cubo puede doblarse y desdoblarse de manera infinita, creando nuevas formas.

El Yoshimoto Cube #1, que desde 1982 pertenece a la colección permanente del MoMA se puede encontrar en la tienda online del museo por US$65, y aunque no tan bonito, también puedes fabricar uno de papel para probar su funcionamiento. A éste cubo, seguirían otros dos de funcionamiento similar que una vez ensamblados conforman una estrella.