Esta es una idea muy original o al menos a mi me han gustado un montón. Al artista norteamericano Boris Bally se le ocurrió fabricar sillas a partir de señales de tránsito que pudiera reciclar y el resultado es sorprendentemente atractivo.

Cada silla es única y varía estéticamente en función a la señal que use para su elaboración. Vemos algunas con flechas truncadas, palabras rotas e imágenes inconclusas que le dan ese toque gráfico de autopista. Casi se podría decir que estas sillas celebran el espíritu urbano de las ciudades abarrotadas de señales y signos a cada paso.

Acerca de los materiales y la hechura propia de estas sillas les cuento que sus bordes están redondeados para un acabado suavizado. Los tornillos empleados en su elaboración son de acero inoxidable a prueba de óxido, y cada silla lleva corchos reciclados en la parte inferior de sus patas para proteger el piso de ralladuras y proporcionar mayor estabilidad a la silla.

Las Transit Chair vienen desarmadas para facilitar su traslado, pero afirman que son fáciles de ensamblar y están acompañadas por instrucciones y herramientas. El costo de cada silla es USD $ 1.100 y estan a la venta en Vespoe.