Podría parecer peligroso sentarse sobre la Shadow Chair, pero les aseguro que no se corre ningún riesgo. La sombra que vemos proyectada sobre el suelo no es en realidad un sombra, sino la base que soporta la estructura. Esta silla, creada por el estudio londinense Duffy London finge tener sólo dos patas delanteras, lo que representaría un desafío a la gravedad.

Se puede ordenar en blanco o con un acabado que imita la madera. También existe en colores vivos: morado, naranja y verde. La otra versión de la silla parece proyectar la sombra hacia adelante (sus patas están en diagonal y la sombra es una especie de tapete sólido).

Ya ven que los diseños simples y geométricos siempre funcionan. Sin embargo, creo que con un solo ejemplar bastaría (aunque los fabricantes ofrecen un juego de seis, acompañado de una mesa de madera con metal esmaltado).

Cómo nos gustan las cosas que nos engañan con su aspecto, su función o su estructura. Vayan ustedes a saber por qué.