Aretes para melómanas, que al cabo hay muchas. Tienen la misma forma de los botones que una pulsa para reproducir, pausar, parar, adelantar o retroceder los tracks en los estéreos, esos artefactos que tanto me gustan (más por la función festiva que por la repercusión musical). Su nombre es Play It by the Ear. ¿Apoco no les cae en gracia que todo comience y termine en el mismo sitio?

Y los aretes no me vuelven loca, pero sí me los pondría. Sobre todo durante esos cinco minutos diarios en que intento cambiar mi tendencia a las flores y los globos de colores por la geometría, y nomás no lo consigo. Me gusta que se puedan combinar y que, salvo en el caso de las flechitas, se pasen la simetría por el arco del triunfo. Siempre he querido usar aretes uno de uno y otro de otro, pero nunca me atrevido. Igual y con éstos me animaba.

Son de bronce y van recubiertos de plata esterlina. Por 90 dólares, pueden comprarlos en Etsy. Y luego armar fiestas con discos compactos.