La primera vez que vez esta construcción de madera sobre el agua piensas que es un barco grande, pero en cuanto te fijas más detenidamente ves que tiene una estructura mucho más compleja que eso. Parece una casa flotante y, aunque no tiene puertas, tan sólo paredes y cristales, podemos ver claramente que tiene espacio para pasar un buen rato sentados mirando al mar.

El pequeño tamaño de la construcción nos hace pensar que, realmente, no es una casa, sino un hotel, un lugar en el que pasar buenos momentos en solitario, o con la persona que quieres. ¿Qué mejor que pasar un buen rato rodeado del mar en un lugar como este junto con tu pareja? No hay nada más romántico que eso y, ahora que llega San Valentín, es una opción estupenda para pasar ese día de manera diferente.

El pequeño hotel puede dividirse en cuatro espacios. Podemos encontrar un pequeño dormitorio, en el que caben dos camas, un baño con su lavabo y ducha, una estancia en la zona central que podría servir como saloncito de estar, y una planta en la que se puede disfrutar de lo que rodea. Para ver todavía mejor, tiene también un altillo a lo barco pirata. Este tipo de hotel es ecológico, un nuevo concepto holandés que está causando furor.

Por supuesto, es un espacio muy limpio, ya que con tan sólo utilizar el agua del baño, la suciedad cae por las maderas hacia el agua del río o lago. El único problema que le vemos es que no hay electricidad, y por lo tanto no hay neveras para mantener los alimentos o para realizar comidas. Pero esa es otra historia.