Dicen por ahí que los primeros proyectos al entrar a la carrera universitaria, para los diseñadores gráficos y diseñadores industriales, el diseñar una casita para aves es un must, casi, casi una obligación. Ciertamente en mi carrera no me pidieron una casa para aves, pero en otros cursos relacionados con la materia, si.

El diseñador Chad Wright, no trae el clásico arquetipo de la casa para aves pero con una variación en lo largo de la casa. A demás, esto no se cierra solamente a un tamaño, si no que juega con ellos creando un poco de ritmo si las ponemos en conjunto.

Las casitas están pintadas con distintos colores donde se incluyen los rojos tomates, un especie de grisáceo al que llama huevo de petirrojo y un azul cielo al que Wright llama como azul nube. Su base es de concreto, lo que estabiliza el pilar ya sea sobre pasto o tierra. Los tamaños que se manejan para las casas son de 4'6", 4'10" y 6'0".

El nombre que Chad Wright le ha dado a las casas es Atico y con ellas intenta ofrecer diferentes niveles de hogar a una gran variedad de aves. Lo que yo no entiendo mucho es el interior de los pilares. Es decir, si un ave entra, ¿tiene que hacer su nido hasta el fondo? Otra cosa que no me cuadra mucho, a pesar de que si creo que las casas son bonitas, es que estén al ras del suelo, cosa que puede ser peligroso para las aves ya que cualquier animal pudiera trepar por los pilares, tumbándolos o bloqueando la salida.

Chad Wright es un diseñador independiente que trabaja desde casa donde tiene su laborarioro, fábrica y estudio de diseño. Después de trabajar en algunos de los mejores estudios de diseño en San Francisco, Chad se aventuró por su cuenta y fundó su estido en 2011. El estudio intenta sintetizar las ideas de los objetos, productos, personas o entes de una manera un tanto poética.