Recuerdo, como si fuera ayer (siempre quise escribir una frase así), la primera vez que me leí The zombie survival guide, publicada en castellano como Zombi - Guía de supervivencia, un manual de supervivencia sobre la posibilidad de una invasión de muertos vivientes en la que, su autor, Max Brooks, establecía planes detallados para poder sobrevivir a una invasión zombi para ampliarse la piscina de su casa. Entre otras cosas, mi querido Brooks nos detallaba dónde teníamos que refugiarnos tomando como modelo la típica casa sureña destartalada. Pues bien, Mad Max, déjame decirte (ale dixit), que tu guía no tiene absolutamente nada que hacer con la cápsula prefabricada para sobrevivir a todo tipo de catástrofes, de un tal Phil Pauley.

Pauley.

Unidades de habitaciones con capacidad para 70 adultos, una cantidad limitada de plazas de pie y acceso de sillas de ruedas, que en realidad son como contenedores reforzados  de acero concebidos por el internacionalmente reconocido (nótese la ironía) diseñador Phil Pauley, para soportar las extraordinarias condiciones que pueden generar una desastre natural, el propio ser humano, un virus al estilo 28 Weeks Later o, por qué no, una invasión zombi.

Una vez que la puerta está sellada, la iluminación de emergencia y un sistema de soporte se activan automáticamente. Ni que decir tiene que hay alimentos de emergencia y agua disponible de sobra para cada persona para un máximo de dos semanas.

También hay un inodoro y un lavabo para la higiene personal básica, oxígeno a través de la liberación controlada de aire comprimido, equipos de control atmosférico y un sistema informático encargado de enviar una señal de emergencia una vez que la puerta está sellada para establecer comunicación con una estación de monitoreo.

Más estructuras brutales en Monkeyzen como la casa flexible y sostenible anti catástrofes.