Virginia Gardiner ha creado un inodoro que, para empezar, si me dicen que es de un diseñador me lo creo, y por si fuera poco es ecológico, ya que transforma los desechos en energía. Y me explico porque no es sencillo.

Cuando digo que transforma en energía no me refiero a que lo haga manualmente, pero sí está diseñado para eso. Todo empezó cuando nuestra querida Virginia pensó en ofrecer una solución para el 40% de la población mundial que vive sin retretes. En muchos países en desarrollo la instalación de sistemas de alcantarillado es imposible, y la inadecuada eliminación de desechos produce devastadoras enfermedades que además se transmiten por el agua. Pues bien. Para empezar, el LooWatt -que es como se llama este artilugio revolucionario-, está construido a partir de estiércol de caballo en hasta un 90%, y cuenta con un revestimiento biodegradable que almacena los excrementos en un recipiente sellado, sin olor. Una vez que está lleno, el usuario -si me permiten la expresión ya que está tan de moda ahora-, toma el paquete que insisto, está hasta arriba de excrementos, y lo lleva a una depuradora, para que lo transformen en energía mediante un simple proceso.

Lo mejor es que vean el vídeo de Virginia, que es bastante original y sobre todo explica mucho mejor que yo el proceso en concreto.

El LooWatt se ha exhibido en todo el mundo, fue galardonado con una mención de honor de la Aspen Design Challenge, y fue finalista en el Buckminster Fuller Challenge.

El LooWatt no utiliza agua por lo que ayuda a reducir la propagación de las enfermedades nacidas de esta en los países tercermundistas. Además proporciona una fuente fiable de energía. Si desean ayudar con el proyecto pueden hacer una donación aquí.

Más temas sustentables en Monkeyzen como el de embalaje de diseño susceptible de ser plantado.