Recuerdo, como si fuera ayer -siempre quise meter esta frase en cualquier texto, el que fuera-, mi primer post aquí en Monkeyzen. Recuerdo también mi primera idea –sacada en realidad de mi queridísimo amigo Ricardo Mena-. Chocolate, lucha libre y rock’ n’ roll. O bueno, rock’ n’ roll cuisine con un toque bizarro, como prefieran llamarlo. Chocolates de lo más bizarros con caras de personajes de lucha libre al más puro estilo Macho Alfa con un toque rock’ n’ roll mexicano. Pues bien. Hoy, uno de vosotros me enseñó The last fiesta y bueno, pues pensé en qué mejor momento para marcarnos un post por el estilo.

The last fiesta

Lo primero y antes de nada. Si usted, lector, no es fan de la lucha libre. Por favor, hágase. En serio. Yo tampoco lo era. Pero pocas cosas más bizarras va a encontrar en esta vida. Ni que decir si tiene la oportunidad de estar en un país donde se lleve este deporte y pueda ir a ver una de estas contiendas. Brutalérrimo.

The last fiesta

Al tema. The last Fiesta es una obra de arte -vale, me estoy pasando, lo reconozco-. Está hecha a mano sobre 12 tablas de skate. Es Jesús y 12 luchadores más. O apóstoles enmascarados. La historia es que si separan las tablas ya no se ve la pintura en general, que por otra parte se exhibe en Saints & Sinners, en el estudio Pale Horse.

The last fiesta

No se pierdan detalle por favor de los tequilas, burritos y tortillas que decoran la mesa. Es genial, en serio. Los colores también son bastante brutales, y la elección de las máscaras ni te cuento.