No se a ustedes, pero personalmente me encanta el vino y toda la cultura que gira alrededor de él. Definitivamente no soy la más conocedora, ni siquiera invierto tanto capital en conocer más, por obvias limitaciones económicas, pero uno hace lo que se puede y de vez en cuando trato de darme esos pequeños lujitos.

Por supuesto que cuento con lo indispensable para poder degustar alguno que otro de vez en cuando, en este caso, copas de cristal. Lamentablemente no cuento con un lugar especial para ponerlas, simplemente las tengo acomodadas en una de las alacenas y sinceramente me pone un poco nerviosa que el descuido de alguien más las quiebre o algo por el estilo. Además de que como aún no cuento con una residencia fija, al momento de transportarlas, por algún cambio de domicilio, se vuelve una pequeña preocupación.

Las copas son todo un reto para empacarlas con eficacia sin el uso masivo de materiales para protegerlas. Por eso, dos estudiosos del embalaje y el diseño de marca, del Instituto de Diseño Lahti, ubicado en Finlandia, han creado una solución para esta situación.

Nuestro objetivo era ofrecer empaques y embalajes sostenibles para la problemática del uso excesivo de material. El grupo objetivo que se formó fue de adultos jóvenes que son propensos a moverse antes de asentarse, por citar un ejemplo.

Las copas de vino son comúnmente empacadas de una forma que no proporciona suficiente protección durante el transporte. Otra cosa que se toma en cuenta es que una vez llegado al destino, lo que se utilizó para empacar las copas, probablemente se desechará.


Joona Louhi y Antti Ojala han desarrollado este embalaje que puede ser reutilizado varias veces, claro, con el debido cuidado. Lo mejor de este envase-embalaje es que si definitivamente no se utiliza más como un medio de transporte, puede transformarse en un estante de vino lo suficientemente fuerte como para soportar tres botellas.

El bastidor es rígido y la forma permite diversas soluciones. No hay piezas que deban ser montadas, guardadas o almacenadas por separado y con la misma facilidad se puede convertir de nuevo a su forma primaria.

A mi me encantó la idea de que se haya podido utilizar material reciclado para esto, pero con tan buena aplicación, creo que no estaría mal analizarla para poderla fabricar con algún material mucho más durable y con estos beneficios, probablemente sería un éxito. Claro, habría que estar pendientes de que siempre se ofreciera la misma protección para las copas. ¿Ustedes que piensan?