Cuando las personas se especializan en un oficio o una profesión, es inevitable que filtren todas las cosas del mundo a través de estos conocimientos. Por ejemplo, es imposible que un arquitecto no juzgue todas las casas y edificios que ve en la calle. Lo mismo pasa con el diseño, tanto el de modas, el industrial o el gráfico. En mi propia experiencia, no puedo ver una señal, un cartel, un empaque o una revista sin poner atención a la paleta de colores, la tipografía, los signos, la composición, etcétera.

No pude evitar relacionar esta curiosa característica con el intercambio que realizó el Diseñador Gráfico, Chris Glass, con su barbero. La historia es muy simple: Chris necesitaba un corte de cabello y su babero necesitaba un letrero con los horarios. Al primero se le ocurrió que ambos podían sacias sus necesidades simplemente haciendo lo que mejor saben hacer: cortando cabello y diseñando, respectivamente.

Así que Chris, como el que no quiere la cosa, le ofreció al barbero hacer el letrero y como forma de pago recibió su necesaria peluqueada. Es una idea muy simple y por momentos, hasta parece obvia, pero en la actualidad muy pocas personas estás dispuestas a realizar su trabajo si no van a recibir una remuneración económica. Por este motivo decidí exponer el caso del señor Glass.

En primer lugar, estoy segura que el pequeño cartel que se creó para la barbería anónima, no le tomó al diseñador más de 30 minutos. En segundo lugar, no solo el dueño del establecimiento es ahora el orgulloso poseedor de una bonita tabla de horarios, sino que los clientes que lo visiten entenderán mejor la información que anteriormente, estaba mal organizada y evidentemente, mal escrita con un plumón.

Los invito entonces a adoptar un poco el espíritu hippie y tratar de imitar este tipo de intercambios con sus conocidos. Vamos, no tienen que ser diseñadores para intentarlo. Es una práctica que enriquecerá su trabajo, les genera algunos clientes potenciales y sobre todo, como en el caso de arriba, beneficia indirectamente a más de uno. ¿No les parece?