El año pasado, la compañía italiana Moleskine presentó una serie de ediciones especiales que evidentemente, pretendían extender el alcance de la marca a diversos mercados. Las ediciones especiales de Moleskine han sido muy variadas, desde Pac-Man y Charlie Brown, hasta una propuesta nombrada iCovers que pretende fusionar los gadgets de la actualidad con las clásicas libretas. Moleskine ataca de nuevo, esta vez con una tierna edición dedicada al clásico libro del francés Antoine de Saint-Exupéry: El Principito.

Probablemente, ustedes fueron tan afortunados como yo de haber leído este hermoso libro cuando eran niños. De ser así, sabrán que el aviador de la historia tiende a dibujar las cosas que nos explica a lo largo del texto, como una boa tragándose a un elefante, un gigantesco árbol baobab o el planeta de El Principito. A veces, yo misma detenía mi lectura para dibujar lo que imaginaba, hubiera deseado que el libro tuviera hojas en blanco para no tener que alejarme de la lectura ni un segundo.

Por esta razón la Moleskine de El Principito es tan atractiva, ya que además de estar disponible en todas las presentaciones que ofrece la marca (grande, pequeña, de bolsillo, rayada, blanca, etcétera), cuenta con pasajes e ilustraciones del libro que sin lugar a dudas, no incitarán a explorar nuestra creatividad, a imaginar y dibujar pasajes del cuento.

La portada es personalizable, por lo que cada libreta será una pieza única diseñada de acuerdo a los gustos y necesidades de cada cliente. Como se puede apreciar en el vídeo, en el interior se encuentran ocultas algunas escenas del libro, recortadas especialmente para traer al mundo real ese momento específico del libro.

Las Moleskine de El Principito empezarán a venderse a partir de abril de este año y su precio rondará entre los $15 y los $20 dólares. En mi larga (larga) lista de deseos, estaba contemplando comprar una Moleskine de Pac-Man pero definitivamente, prefiero adquirir esta delicada y tierna pieza que sin duda me recordará todos los días que no se ve bien sino con el corazón, y que lo esencial es invisible a los ojos.