Es lamentable, pero hay muchos chicos japoneses que encuentran muy difícil conseguir una novia real con quien compartir su tiempo. Konami, como muchas grandes empresas, aprovechó esta lamentable situación para llevarse una tajada monetaria del pastel. Así que creó un videojuego para Nintendo DS que les permite a los usuarios tener una novia, pero no una de carne y hueso, sino una virtual. El juego que recibe por nombre LovePlus, salió a la venta en el 2009 y desde entonces no ha parado de generar polémica.

Por si el juego en sí no fuera lo suficientemente friki, hay personas y empresas que se han encargado de sacarlo de proporciones. El primero en empezar el revuelo fue el joven japones Sal9000, quien decidió que era el momento de formalizar su compromiso y se casó con Nene Anegasaki, uno de los personajes del videojuego. Posteriormente, surgió una tendencia que consistía en dar fiestas reales para los cumpleaños de los personajes virtuales. En dichas celebraciones no faltaba el pastel —con el nombre de la festejada, desde luego—, regalos, flores, globos y un largo etcétera.

Finalmente y lo que a mi parecer, es la gota que derramó el vaso, fueron las vacaciones que se promovieron en diversos resorts de las palyas de Atami. Se preguntarán como demonios se puede comercializar con un videojuego, después de todo, los chicos pueden llevar sus consolas portátiles a cualquier lado sin necesidad de pagar. Pues bien, los encargados de planear todo este circo, colocaron varios códigos negros —similares a los QR— en diversas partes de Atami. De esta manera, cuando los enamorados apuntaran las cámaras de sus consolas o smartphones hacía estos códigos, aparecería su novia virtual en pantalla.

«Mira, es como si estuvieramos juntos en la misma fotografía», dice Shu Watanabe, un joven de 23 años, mientras observa la pantalla de su iPhone. En esta se le puede ver parado junto a una chica de caricatura, de ojos grandes, sonrisa amplia y uniforme de colegiala.

Algunos hoteles, como el Ohnoya, ofrecieron habitaciones para la pareja, que incluían dos camas matrimoniales y otro código, que le permitía a los novios ver a su chica en un favorecedor kimono de verano. (?) Al parecer, casi 2,000 personas tomaron parte de los eventos relacionados con la «fiesta de amor de Atami», la mayoría hombres japoneses. Sin embargo, existen reportes de que algunos viajaron dese Corea del Sur y Taiwan, solo para pasar unos días románticos con los personajes del juego.

Me es difícil creer que nuestras sociedades se compliquen a tal grado, que ya los jóvenes no pueden socializar entre ellos. Que fenómeno tan curioso e interesante, pero sobre todo, que triste. ¿No les parece?