Es jueves. Te levantas con la peor de las caras posibles —marca de almohada y baba en la cara—; con el peor de los sonidos posibles: el despertador. Después de ir al baño, ducharte, afeitarte, vestirte con la típica indumentaria —pantalón, zapatos y camisa a rayas—, y tomarte un café aguado como desayuno pillas el coche o el bus o el metro y te plantas en la oficina. El trayecto te lo has pasado entre la prensa y el reloj, probablemente hoy llegues justo a tu hora. Pero no. Hay tráfico, o el metro se para.

Trabajas, miras tu Facebook, Twitter, Flickr, Picasa, te lees los titulares de la prensa generalista (nunca pasas de la entradilla, al fin o al cabo son noticias pegadas), la deportiva —te cagas en tu equipo a no ser que seas del Barça—, y miras el reloj.

Reunión. Reloj. Te llama un cliente. Increíblemente está satisfecho. Reloj. Ahora tu jefe. Reloj. Y por fin. La hora de comer. De tupper claro. La culpa es de Zapatero, y bueno, quizás un poco también de Lehman Brothers. Y justo ahí caes en que se te olvidaron los cubiertos.

No pasa nada. Llevas bolígrafos que también son tenedores. Así. Porque tú lo vales. Al fin o al cabo, no es la primera vez que hablamos de cubiertos en Monkeyzen. 

Es fácil. Pillas el clásico bolígrafo bic y tuneas la tapa o la reinventas o la reutilizas o lo que quieras pero la conviertes en un tenedor, un cuchillo o una cuchara. Lo que más te haga falta. Además, está hecho de materiales no tóxicos y 100% biodegradables. Hasta la bolsa en la que vienen envueltos es de plástico re-utilizable. Los diseñadores sugieren cortar a lo largo de la línea de puntos para usarla indefinidamente.

El estudio al que se los debemos es zo-loft , y ahora también a fiftytwoways.