El mundo se divide entre los que aman a los gatos y los que aman a los perros. Particularmente en internet el furor por los felinos es verdaderamente amplio y el mejor ejemplo de esto son los LOLcats: fotografías graciosas de gatos complementadas con hilarantes textos escritos en lenguaje lolspeak. Algunas personas aseguran que los estadounidenses gastan más en comida para gatos que en comida para bebés, estadística que de ser cierta, solo nos deja más claro el amor que las personas tienen por estos peludos animales. Incluso la televisión esta llena de referencias a los gatos, como el personaje de Eleanor Abernathy en Los Simpsons, mejor conocida como «la loca de los gatos» o el reciente episodio de Futurama, That Darn Katz!, que nos cuenta una teoría sobre el origen y el propósito de los gatos en la tierra.

Sin embargo, el ejemplo perfecto de la obsesión por los gatos son Bob Walker y Frances Mooney, una pareja norteamericana que decidió convertir su hogar en un paraíso para sus gatos, dónde estos pueden escalar, saltar, correr, jugar y descansar a sus anchas. La historia empezó el día de su boda, cuando la pareja adoptó a su primer gato y de hecho, lo dejaron pasar la noche con ellos en su propia cama. Fueron adoptando más gatos a lo largo de su vida −todos provenientes de refugios para animales− y de esta forma, las necesidades de los jugetones animales fueron aumentando.
Bob construyó primero un poste con 120 metros de soga para que sus mascotas pudieran escalar, rascar un poco y desde luego, salir del aburrimiento. Las demás expansiones, según narra la pareja, llegaron de manera natural: un camino alto de 140 metros de largo que recorre todo su hogar, atravesando las paredes a través de agujeros con forma de cabeza de gato e iluminada con luz de neón para que sus mascotas puedan ver por dónde andan en la noche. Una escalera con diversos niveles, postes para rascar de diversos tamaños, estatuas de figuras felinas, fotografías, pinturas e incluso alfombras con estampados de leopardo y tigre. Su hogar se ha hecho bastante popular entre los amantes de los gatos, muchos de los cuales han empezado sus propios palacios felinos inspirados en esta pareja. En el vecindario más que una casa aledaña, el hogar de Bob y France se ha convertido en una verdadera atracción y de hecho, la última vez que abrieron sus puertas al público recibieron 900 visitas tan solo en 4 horas.

Puede que a muchas personas les parezca extraño e incluso excéntrico que alguién esté dispuesto a ceder su propio espacio para complacer no a uno, sino a 9 o 12 gatos, pero dentro de todo me parece muy noble la labor de esta pareja. En primer lugar porque han rescatado a muchos animales que sufrieron maltrato, pasaron hambre o vivieron en las calles durante mucho tiempo y en segundo lugar, porque la construcción de este paraíso felino empezó simplemente para hacer más feliz la existencia de sus animales y no con el fin de generar ganancias o hacerse fama a partir de esto. Todo aquel que tiene un gato o cualquier otra mascota sabe que el amor que se les puede profesar a estos seres vivos puede equipararse al que sentimos por los miembros de nuestra familia y estoy segura, que si bien no modificarían su casa completamente, si harían todo lo que esté en sus manos para hacer más placentera la vida de sus animales. ¿O me equivoco?
Es bastante asombroso cómo el cambiar nuestra casa para nuestros gatos cambió completamente nuestras vidas.
Fotos (CC): Barcroft Media















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