Me encanta descubrir propuesta nuevas que utilizan las nuevas tecnologías para incorporarla en su modus operandis. Ya comentamos en su día un restaurante que utilizaba iPads como cartas. También me encanta ver como los Social Media se aprovechan para comunicarse e interacturar con los clientes, como hacen los camiones de comida en Nueva York, que informan de su ubicación mediante Twitter. En este caso, las redes sociales forman parte del día a día de 4Food, un fast food neoyorquino que ha aprovechado el auge de los Social Media, la popularidad del iPad y la tendencias de comer comida biológica, sana y fresca, el sitio perfecto para cualquier persona con una vida 2.0 activa.
Cada vez es más habitual encontrar establecimientos que incorporan las múltiples ventajas de las redes sociales para informar a sus clientes, para interactuar, para que ellos compartan y hagan comunidad con el negocio. Un ejemplo de ello es el restaurante 4Food de Nueva York que lleva abierto desde principios de este mes de septiembre pasado.
Este restaurante fast food a base de comida fresca, natural, baja en grasas y biológico permite hacer el pedido mediante el iPad o en la misma caja. Luego se te adjudica un número y puedes hacer el seguimiento de tu pedido a través de este aparato mediante el cual te avisan de cuando puedes pasar a recojer tu comida. Lo mejor de todo es que también puedes hacer el pedido a través de su comunidad online, para que cuando llegues al establecimiento solo tengas que recoger tu comida sin esperar demasiado (este servicio es perfecto para la comida del trabajo, así no pierdes tiempo).
El diseño de interior también es digno de ser comentado, ya que no tiene nada que ver con los fast foods que estamos acostumbrados a ver. Los tweets con el hastag #4food y los chekins de los clientes en Foursquare son proyectados en distintas pantallas repartidas por el espacio que, junto con columnas con imágenes de comida, forman parte de la decoración de 4Food (si os pasáis por la galería de imágenes, podréis ver distintas fotografías de la decoración del local, de la comida y del packaging de los alimentos).
Me encanta ver como se aprovecha el partido de las redes sociales para ofrecer servicios cómodos para los clientes. Sé que no se trata del único restaurante que ha incorporado estas ventajas. Espero que esto sea una tendencias en restauración y pronto podamos contar con establecimientos de este tipo en nuestro país.
Vía: the Trendy Girl
Fotos: Fast and Food






















No mames, me acorde9 de una chava llamada Nadia, con quien saled por el 2002-2003. Ela sed ccboceionala, devoraba y citaba todo tipo de manuales para la vida como si necesitara instructivo para cada pequef1a decisif3n. No solamente eso: supleda su evidente falta de inteligencia y de cultura con citas inventadas o errf3neas de personajes famosos. Como la vez que me citf3 una frase de JFK (la de No te preguntes que9 puede hacer tu paeds por ted, pregfantate que9 puedes hacer por tu paeds ) diciendo que era de Aristf3teles. Con ella fui a sufrir varias peledculas: las malas que ella adoraba, las buenas que no me dejaba disfrutar porque no les entendeda y se la pasaba preguntando, y todas porque siempre estaba comentando observaciones obtusas y equivocadas acerca de la trama. Lo que uno hace por una nalguita facilona. Y en efecto, ella empezf3 a crear su propio libro (que no acabf3, estoy seguro), y constantemente llenaba hojas y hojas con listas de Los 12 Pasos para la Abundancia, Los 7 He1bitos Saludables del Triunfador, Las 24 Ocasiones d3ptimas para Ahorrar, Las 15 Maneras Aconsejables de Chupar Vergas a Cambio de Afecto y/o Dinero (bueno, esa lista debif3 hacerla, pero era demasiado obvia para ella), etc. Y me haceda esas listas a veces como regalo, a veces para demostrarme algo que no teneda, a veces nada me1s para que le checara la ortografeda o le sugiriera sinf3nimos. Me asegure9 de cortarla pfablica, grosera y muy humillantemente cuando me confirmaron que me puso el cuerno con su ex.Otro cuate me regalf3 El Caballero de la Armadura Oxidada, El Monje que Pimpef3 su Ferrari (o algo ased), y, por ninguna buena razf3n y a la fecha no lo entiendo, Las Mujeres que Aman Demasiado. Todo le conmoveda y de todo quereda aprender, pero lo triste es que a todo le entendeda mal, prodigiosamente se las arreglaba para tomar los consejos, torcerlos, voltearlos como calcetedn y usarlos para justificar su obsesif3n con su ex con la que durf3 11 af1os hasta que lo mandf3 a la verdura dura. Confirmado, jajaja, son libros para gente daf1ada.