Algunas veces el arte habla, pero otras veces, cuando la fuerza de su mensaje es suficiente para generar polémica podemos considerar que el arte grita. El trabajo más reciente del artista Maurizio Cattelan es un ejemplo perfecto de este caso.

El trabajo denominado L.O.V. E. fue develado en la Plaza Aaffari en Milán, a unos cuantos metros del edificio de la Bolsa Italiana. Como pueden apreciar en las imágenes de la galería, este monumento con forma de mano de 11 metros de altura (4 metros de la estatua y 7 metros de la base) emite un profundo mensaje para los espectadores.

Oficialmente su nombre es L.O.V. E. −por lo que representa al amor− pero cada quién puede leer entre lineas y tomar el mensaje que vean por sí mismos.

El artista donó el monumento de los dedos cortador a Milán, pero solo 7 días después de su presentación, fue removido a petición de la élite política de la ciudad italiana. Los administradores de la ciudad, en defensa del trabajo de Cattelan, declararon que para ser considerados la capital del arte moderno no solo se debe meditar, sino también aceptar lo que no les agrada. Sin embargo, nada se pudo hacer para salvar a la estatua, ya que no todos están preparados aún para recibir un mensaje tan directo.

Me hubiera gustado muchísimo ver la reacción de todos esos funcionarios que se sintieron ofendidos con la pieza. Después de todo y como decimos en México: al que le quede el saco, que se lo ponga. Es decir, que si sintieron al monumento como una queja, fue porque hay algo en su trabajo que no está dejando satisfechos a los habitantes de esa ciudad. Si tuviera las posibilidades, movería la estatua justo frente a la Cámara de Diputados de México para expresar el mismo mensaje y por lo menos así, descargar un poco de la frustración que siento sentimos ante nuestros ineficientes políticos.