Versión tierna del arte callejero, el Urban Knitting es una práctica que se expande por las ciudades del mundo --como acurrió hace muy poco en Barcelona-- y recluta cada vez más adeptos, dispuestos a ponerle color y abrigo a los árboles, bancos y monumentos mediante retazos de tejidos de punto o ganchillo, que convierten el espacio público en una pieza de patchwork. El último fin de semana, en Ontario, el puente de la calle principal de Cambridge fue protagonista de una acción de tejido urbano, con fines solidarios.

El proyecto comenzó varios meses atrás, cuando todavía la nieve cubría el puente Main Street Bridge. Entonces Sue Sturdy, artista residente en el Cambridge Centre for the Art, decidió lanzar el KNIT camBRIDGE, un proyecto de arte público que arrancó con una convocatoria para tejedores de todo el mundo para tejer a dos agujas y crochet retazos de lana, acrílico o tela de algodón, en un esfuerzo para cubrir todo el puente sobre el río; y al mismo tiempo, llamar la atención sobre la necesidad de abrigo de los que viven en las calles.

Cientos de tejedores de todo el mundo participaron en los últimos meses de la confección de las franjas de material utilizado para cubrir el puente: banderas de rayas, cuadros, calaveras, flores, calcetines gigantes y de punto sirvieron para envolver los cuatro arcos de hormigón, las barandas y los postes de luz del puente que cruza el Río Grande. Se necesitaron más de 16.000 lazos para unir todas las piezas.

El proyecto, además, tuvo en la tesis de la artista la finalidad de recordar a los residentes de Cambridge la conexión de la zona con la industria textil.

Cuando la obra se desmonte a fin de este mes, las piezas de punto atravesarán una limpieza profesional y luego serán transformadas en bufandas y mantas. La mayoría serán donadas a los más necesitados y otros serán subastados por el Cambridge Centre for the Art.

Vía Trend Hunter.