Un nuevo día, un nuevo post sobre bicicletas. En Monkeyzen hemos abordado este medio de transporte desde los diferentes campos a los que ha influenciado, entre ellos el arte y los movimientos sociales. También les hemos presentado propuestas de bicicletas muy originales, ya sea por su diseño, su mecanismo de funcionamiento o la originalidad de su concepto, sin embargo, en el submundo de las bicicletas aun hay muchas creaciones por mostrar. Pero, ¿hasta dónde se puede experimentar con estos vehículos? ¿cual es el límite entre lo innovador, lo extraño y lo ridículo? ¿es válido sacrificar la funcionalidad por la experimentación estética? A continuación les mostraré algunos modelos de velocípedos que he ido "coleccionando" desde hace algún tiempo y que resolverán estas preguntas al solo darles una mirada.

Bicicleta de una rueda

Ya existe una especie de bicicletas con solo una rueda, las conocemos como monociclos. Sin embargo, esta creación de Ben Wilson no solo incluye un rueda, pedales y un asiento, sino que incorpora un volante. Desde luego que no luce como un monociclo, de hecho, tampoco luce como una bicicleta normal porque en ves de ir "sobre las ruedas", este vehículo nos permite viajar a ras de tierra dentro de la misma. Innovador, interesante y para nada funcional.

Bicicleta Flexible

Este velocípedo no solo se dobla por la mitad como se puede ver en la fotografía, sino que al hacerlo se encadena a sí misma para evitar robos. Creada por el diseñador industrial Kevin Scott, la bicicleta es flexible gracias un sistema de trinquete incorporado en el marco que le permite enroscarse al rededor para asegurarla. El mecanismo de candado se encuentra ubicado bajo el asiento, el cual se traba al volante para asegurar el vehículo. Me pregunto que tan seguros es su mecanismo cableado ante posibles choques e incluso, a las inclemencias del tiempo y el uso, ya que a nadie le gustaría que el vehículo se doblara en dos mientras está en uso. Un creativo concepto, pero un poco peligroso para el usuario.

La bicicleta que se pedalea de lado

A primera vista esta bicicleta luce bastante normal, pero si la observamos cuidadosamente notaremos que cuenta con manubrios conectados a las dos ruedas que posee. Para su funcionamientos requiere movimientos físicos propios del snowboard y luce en extremo interesante, pero ¿que se hace cuando se quiere esquiva un objeto velozmente? En mi opinión, la propuesta es interesante pero insegura y peligrosa para el usuario.

Un cuadrado hecho bicicleta

Mientras que la mayoría de las bicicletas en la actualidad buscan tener un diseño más aerodinámico y estilizado, esta creación de Michael Ubbesen propone un producto totalmente opuesto. Inspirada en el diseño de la Bauhaus, está construida a partir de formas geométricas, lineas claras y materiales en bruto (sin acabados de pintura, por ejemplo). El diseño sigue un conjunto de reglas que limitan la geometría a lineas rectas en un patrón de 60 y 90 grados de angulo, siguiendo los principios de la sección áurea. La nombrada Bu-bike es casi un sueño en su descripción, pero puede ser muy deficiente en su diseño ya que las formas curvas de las bicicletas modernas tienen una razón de ser además de lucir bien.

Una bicicleta que cabe dentro de un bolso

Puede que ha primera descripción esta idea no suene tan mal: una bicicleta que cabe en un bolso de mano. Construida en un limitadísimo número de dos ejemplares a los que se les dedico un exceso de detalles en materiales y acabados, esta bicicleta presenta una dificultad además de su precio (1,255 Libras más gastos de envío). El problema es que para caber en el pequeño morral de piel y aprovechar sus propiedades portátiles, tenemos que desarmarla por completo. De modo que si queremos traerla con nosotros en vez de dejarla amarrada a las afueras de los lugares a los que vayamos, necesitamos mucho más tiempo y ganas de desarmar/armar el teatro.

Es evidente que incluso en los objetos más comunes y sencillos de la vida, debemos ser cauteloso si queremos experimentar con su diseño, porque si no nos planteamos claramente lo que queremos lograr con estas creaciones podemos llegar a cometer graves errores estéticos y funcionales. Lo mismo aplica al momento de adquirir estas cosas, ya que podemos sentirnos atraídos por su inusual propuesta, pero esto no significa que vayan a cumplir del todo nuestras necesidades. Yo creo que, a menos que sea arte (como el curioso trabajo de Sergio García), no es válido romper las reglas básicas de cualquier tipo de diseño: que funcione y que luzca maravilloso. ¿Ustedes que opinan?