Ya nos los dijeron nuestros padres cuando eramos pequeños y queríamos tener todos los juguetes del estante: El dinero no crece en los árboles. Pero ¿qué pasaría si de repente y en medio de la ciudad apareciera un árbol repleto de dinero? Precisamente eso fue lo que se preguntaron los chicos de RaboDirect, un banco en línea que utilizó el dinero que habían destinado a publicidad (eso supongo) para pegarlo a un árbol y colocarlo en un parque en Australia. El experimento iba a servir evidentemente para promocionar los servicios que ofrece el banco, pero además, como un estudio social que iba a correr a cargo de un psicólogo experto en toma de decisiones financieras.

Estas fueron las 6 fases que pudieron apreciarse en el comportamiento de las personas durante el experimento:

  • Oportunidad perdida: En esta primera etapa casi 100 personas pasaron frente al árbol sin darse cuenta de que algo era diferente. Incluso cuando un grupo de corredores lo notó, estaban demasiado ocupados para detenerse. El primer grupo que finalmente interactuo con el árbol no lo podía creer, tuvieron acceso al dinero y tomaron fotos, pero se fueron con las manos vacías.
  • Siguiendo a la multitud: Una vez que uno de los valientes participantes comienza a tomar el dinero, el impulso se contagia. Legitimado por la multitud, un amplio espectro de conductas se produjo.
  • Frugalidad (Moderación): Algunos tomaron sólo uno o dos billetes, satisfechos por su ganancia modesta e inesperada.
  • Oportunista: Consumido por la fantasía, un grupo de “valientes” participantes aprovecharon la oportunidad para llenarse los bolsillos.
  • Implementación de herramientas y trabajo en equipo: Cuando los billetes de $5 dólares australianos que se encontraban en las partes más accesibles se acabaron, los participantes empezaron a utilizar herramientas como sombrillas o abrigos para alcanzar los de las ramas más altas. El trabajo en equipo también entró a juego cuando las personas empezaron a formar pirámides humanas para llegar a los billetes que estaban más lejos de su alcance.
  • Altruismo: Quizás la observación más reconfortante entre los participantes fue el de altruismo. Los espectadores más altos compartieron sus ganancias con los participantes más pequeños, mientras que un caballero que identificó al equipo de observación les solicitó que su ganancia fuera donada a la caridad.

La verdad es que no podría esperar otro movimiento publicitario por parte de una empresa de internet que una campaña viral como esta, además de perfilarse para ser una perfecta campaña de marketing de guerrilla al utilizar una de las mayores fantasías financieras: un árbol que da dinero. Lo más interesante de todo son los resultados de arriba, aunque no son nada nuevo, les aseguro que en su vida diaria ven a las personas comportarse de esa manera en diferentes escenarios, como el trabajo, la escuela, el cine, etcétera. En mi país seguramente el árbol no hubiera durado más de un día y en países como Japón es muy probable que esta campaña no hubiera tenido tanto éxito. ¿En su país como hubieran reaccionado las personas frente a un árbol de dinero?

Vía: Neatorama