Hay muchos espacios en nuestro entorno que se pueden mejorar, cada rincón de nuestras ciudades tiene un potencial increíble de convertirse en un lugar original e icónico. Las pruebas vivientes de ello son las maravillosas pinturas que decoran las fabelas en Río de Janeiro, que les mostró no hace mucho mi compañera Laetitia y el Guerrilla Gardening, que nos presentó Natalia hace un par de meses.
En primer lugar se debe identificar un problema o una carencia en nuestras ciudades, a mi por ejemplo, me encantaría ver más espacios destinados a las bicicletas y a sus usuarios en mi ciudad. Otro de los problemas recurrentes de mi localidad es que en temporada de lluvias, todas las calles empiezan a ceder ante el flujo del agua, por lo que es muy común ver baches de todos los tamaños en casi todas las calles. Claro que eso es normal en cualquier parte del mundo, el problema es que aquí pueden pasar meses (a veces muchos, muchos años) hasta que alguién se digne a reparar los cráteres. Algunas veces los vecinos juntan restos de escombro y cubren ellos mismos el bache para evitar que los automovilistas dañen sus coches al caer en el mismo, pero aunque las intenciones son buenas, el parche no se ve ni se siente bien.
Pete Dungey, un estudiante de Diseño Gráfico de la Universidad de Brighton, pensó y llevó a cabo una solución para este mismo problema, se trata básicamente de plantar pequeños jardines en los huecos de la carretera, a los cuales nombró simplemente Potholes Gardens. En palabras del propio Pete, si plantáramos uno de estos jardines en cada bache, sería como tener un bosque en la carretera. Además de verse increíble, puede servir como un pequeño recordatorio para los automovilistas sobre lo maravilloso que es el mundo afuera de sus vehículos, de hecho, los conductores podrían manejar con mayor precaución para no destruir los jardines. Evidentemente sería ideal que no hubiera muchos “maceteros” tan cerca uno del otro, porque entonces la calle terminaría siendo una pista de obstáculos.
A pesar de todo, creo que esta alternativa no funcionaría en todos lados. Ya veo a la gente de mi ciudad pasando encima de las plantas por el puro gusto de saber que pueden hacerlo, de igual forma creo que provocaría accidentes si los conductores tratan de evitar los jardines en horas donde el tráfico esta bastante congestionado. Por otro lado, alguién tiene que hacerse cargo de las plantas todos los días, así que es necesaria la ayuda de muchos voluntarios para emprender el proyecto. Desde luego hay que reconocer el esfuerzo de Pete, los jardines siempre pueden servir para llamar la atención de las autoridades y que así reparen el bache lo más pronto posible. Ahora nos toca a nosotros continuar con este u otros proyectos similares, para mejorar nuestro entorno con pocos recursos y muchísima creatividad. ¿Qué problemas tienen sus ciudades y que proponen para resolverlos?
Vía: Inhabitat
















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