Aunque por fortuna las sociedades modernas tienen acceso a una inmensa cantidad de museos dedicados a diversos temas -arte moderno, relojes, ferrocarriles, empaques, muebles, moda y un infinito etcétera-, la única forma que tenemos de apreciar las cada vez más lejanas maravillas naturales es en un zoológico o bien, en un jardín botánico. Sin embargo, hay especies naturales que por su tamaño son difíciles de reproducir en cautiverio, como los árboles. Y es que como dicen por ahí, “si los árboles hablaran, tendrían mucho que contar”. Lo maravilloso de los árboles, además de ser una de las especies de seres vivos más longevas, es que pueden llegar a ser bastante espectaculares, ya sea en su tamaño, forma o en lo tremendamente bellas que pueden ser sus flores y frutos.

Enzo Enea -un arquitecto paisajista suizo- abrió las puertas hace apenas una semana, a uno de los escenarios más impresionantes, hermosos y hasta poéticos que pueden existir sobre la faz de la tierra. En dos acres y medio de terreno, Enzo colocó meticulosamente 22 especies diferentes de árboles, los cuales enmarcó posteriormente con una pared de arenisca de 16 metros de alto. Lo más maravilloso de estos árboles es que no se compraron expresamente con el propósito de ser “expuestos”, sino que son viejos árboles (sus edades van de los 50 a los 130 años) que el arquitecto ha ido recolectando por 17 años de lugares dónde ha trabajado. Los árboles tenían que quitarse, así que en vez de cortarlos, los removió cuidadosamente y los trasladó a ese terreno, dónde encontraron una segunda oportunidad para seguir viviendo.

Las fotografías del lugar son realmente impresionantes y en verdad me encantaría poder visitar este maravilloso rincón del mundo. Creo que no puede existir mejor homenaje y mayor muestra de respeto a la naturaleza, que un museo dedicado a exaltar los atributos artísticos que crecen tan espontáneamente en las ramas de estos árboles. Mencionar los beneficios que los seres humanos obtendremos si cada ciudad destinara un área de su extensión territorial a replicar esta idea, no necesitan ser señalados. Una vez mas se demuestra que un poco de creatividad bien enfocada, puede dirigir a la humanidad a un futuro más próspero.

Vía: The New York Times