Llevo unos días enferma pero ayer aproveché un rayo de luz y salí a pasear con un amigo. De repente, llegamos a una plazita en la que había un tianguis de creación 100% hecha en México: el Bazar Fusión. Había de todo: ropa, zapatos, cerámica, muchos objetos reciclados y algunos otros insólitos. Hoy, les comentaré lo que me pareció lo más interesante del mercadillo, sabiendo que sólo hablaré de 3 puestos, a pesar de que había muchas más cosas. Quizás en otra ocasión les siga platicando de otros creadores presentes en esta edición del mercadillo.
Lo primero que me llamó la atención en el tianguis, es el stand de Tsimani, donde se vendían esencialmente objetos coloridos de papel: la Colección Serpentina. Eran chistosos porque eran muy livianos, muy ligeros y hacían dudar de si estaban hechos de papel. Pero según el chico que atendía: si eran de papel, nada más que se les verte resina para que se solidifiquen y se pedan usar. Así es como se le puede poner agua a un florero de papel, por ejemplo. Dando un vistazo a todos estos objetos de papel, me di cuenta que también vendían algo de bisutería y, lo más importante: Pita, un par de zapatillas orgánicas. Están hechas de fibras naturales de ixtle, pita o henequén. Son fibras que se extraen del maguey, son finas y sedosas y han sido usadas por muchos pueblos indígenas para elaborar zacates, hamacas o redes de pesca, ya que se trata de un material altamente resistente y durable. Con este material, los chicos de Tsimani no sólo hacen pantuflas sino que también portafolios.
Maravillada con estos confortables zapatillas, seguí caminando hasta un puesto de decoración, el de Jacal. Lo que hacen las dos creadores me encanta y de hecho, si conocen la librería el Conejo Blanco en la Condesa, seguramente hayan visto algo de ellas. Hacen lámparas, porta-revistas, canastas para guardar cosillas y cantidad de otros elementos de decoración con un solo material: plástico tejido. Lo que me gusta de Jacal es como toman objetos simbólicos no antiguos pero quizás tradicionales (canastas, anafre, etc) y los intervienen con otro material; en este caso, el plástico sustituye al mimbre o al junco y les da otro aire a los objetos. Sin hablar de los colores que son geniales…
Para terminar, haré hincapié en un último stand del bazar y es el de Upalalá. Me acerqué atraída por las telas que veía y por el nombre. Cuando pregunté, me explicaron que Upalalá es la “palabra” que dicen muchísimas mamás en Latinoamérica al cargar sus bebés en brazos. Estas dos chicas básicamente crean accesorios para mamás y bebés: cambiadores, baberos, porta chupones y zapatos. Pero en mi opinión, lo genial son estos kits para cambiar los bebés, ideales cuando una se va de paseo y no quiere llevarse demasiadas cosas. Estos kits cuentan con un cambiador en el que guardar los pañales y las toallitas, un babero, un porta chupón, un estuche… Las telas que usan pueden tener motivos más o menos infantiles, dependiendo de los gustos de cada una.

Por supuesto, si les interesa saber la disponibilidad, el precio y como conseguir alguno de estos productos, no duden en visitar las páginas web de cada uno de los puestos y en ponerse en contacto con los creadores directamente.













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