Hoy en día ya es más normal tener una cafetera o una Nespresso en la oficina, pero todavía hay gente que se lleva el termo de casa o baja al bar a pedir un café para llevar. Puede ser que este packaging para el café sea la solución definitiva.

Se trata de una idea de Corinne Pant, una estudiante canadiense de diseño de producto que ha querido desarrollar la idea del café para llevar en este packaging tan moderno y práctico que está pensado para ser consumido en cualquier parte. Además de este trabajo, la diseñadora ha creado otras propuestas de packaging muy interesantes y creativas que podéis ver un su portfolio.

Es verdad que la idea recuerda a los sobres de café solubles, pero en este caso, se trata de una alternativa más cualitativa ya que el café es de filtro, por lo que los amantes del café no notarán diferencia al sabor hecho en casa o en la cafetería. Una vez sacado del paquete, el filtro de coloca en el borde de la taza esperando a ser infusionado y así poder disfrutar de una taza de café recién hecha.

Lo mejor de todo es que este concepto se puede aplicar a cualquier tipo de infusión, aunque no sé hasta que punto el sabor del café tendrá un gusto tan intenso como el que está hecho a máquina.

Vía: The Trendy Girl