Puede ser que hoy en día sea común encontrarnos, ya sea en el mundo real o en el virtual, con una variedad de proyectos arquitectónicos que puedan considerarse experimentales por los materiales que se utilizan para su fabricación o por la forma del edificio. Sin embargo, muy pocas veces se puede ser tan creativo en edificios destinados a actividades "mas serias" como oficinas o incluso hospitales. Este es precisamente el caso de la Clínica de Salud Mental Lou Ruvo.

Ubicado en Clevaland, este surreal edificio es obra del famoso arquitecto Frank Gehry. Después de años de negarse a construir el edificio, Gehry accedió a construirlo siempre y cuando la enfermedad de Huntington fuera incluida en la lista de enfermedades que se estudian y tratan en esta clínica. El complejo con fachada de acero inoxidable costó nada mas y nada menos que 100 millones de dólares y además de consultorios, habitaciones para los pacientes, laboratorios de investigación y un museo, cuenta con un espacio que puede ser alquilado para fiestas, bodas y eventos especiales. El centro también servirá como sede de Keep Memory Alive, la asociación de Alzhaimer y la asociación de Parkinson de Las Vegas.

Salvador Dalí bien pudo haber imaginado una obra como esta, en dónde la fachada se percibe completamente distorsionada y el material con el que esta fabricada proyecta colores distintos gracias a la cambiante luz natural e incluso de la iluminación exterior del lugar. En cierta forma me alegra saber que no se tratan enfermedades mentales como esquizofrenia, porque dudo que un paciente con este problema pueda comprender que este edificio no es un producto de su imaginación. Personalmente me cuesta trabajo conservar la cordura al admirar tan impresionante obra. Sin duda, esta obra pasará a la historia de la arquitectura, se convertirá fácilmente en un ícono de Cleveland e inspirará a otros arquitectos e Ingenieros Civiles a ser mas atrevidos en el diseño y construcción de edificios. Una prueba mas de que con la creatividad todos salimos ganando.

Vía: Toxel | Fotos: Etslee