Aunque viajar en metro es una actividad extremadamente común hoy en día, sigue siendo aventurado compartir espacios públicos con desconocidos. Y es que a veces las personas adoptan comportamientos que rayan en lo extraño para poder lidiar con el estrés que provocan las aglomeraciones y la temperatura bajo tierra. Entre algunos de los comportamientos que seguramente les ha tocado presenciar esta la típica persona que ocupa un lugar para él y otro para su mochila, el que opta por usar las bocinas del móvil en ves de un par de audífonos y no podría faltar el predicador que pretende salvar nuestras almas del purgatorio leyéndonos enseñanzas o pasajes de la Biblia. Como todos somos libres de hacer lo que nos venga en gana, se tienen que crear reglas de comportamiento para que no reine la anarquía en los lugares que todos compartimos y sin duda, la mejor solución es comportarnos lo mas neutro posible para no afectar a nadie y evitar se afectados.
Implantar códigos de conducta sería una tarea ardua y es probable que muchas personas no los obedecerían. La medida que coincidentemente se ha tomado en tres subways alrededor del mundo (Tokyo, Toronto y Nueva York) ha sido la de la persuasión. Por medio de afiches colocados en los vagones y las estaciones se hace un llamado a los usuarios a evitar los comportamientos extravagantes. Las tres campañas se caracterizan por utilizar discursos hilarantes y sarcásticos para generar impacto. Una de mis frases favoritas de estas campañas es: Estamos apretujados como sardinas, pero no hay ninguna razón para oler como ellas.
Ojala mas metros alrededor del mundo empiecen a implementar campañas similares para mejorar la experiencia de viajar en transporte público. Seguramente la publicidad de México incluiría algo referente a lo ridículo que se ve un hombre vestido de mujer con el mero propósito de aprovecharse de las damas. En el metro de su ciudad ¿que frases serían perfectas?























Sobre lo de las mochilas se puede hacer lo que se hace en el metro de mi ciudad (Valencia, España), que es al acercarte al asiento decir “perdona” y hacer el gesto de sentarte.
Yo muchas veces me pongo la mochila en el asiento de al lado porque el metro está vacío y luego se llena y no me acuerdo, pero si alguien se acerca la quito rápidamente.
Por otra parte, lo que la gente no sabe y que es importantísimo (al menos en Valencia) es dejar salir antes de entrar, y si son fiestas se vuelven aún más lerdos.
Y según un Francesc Magriñá (Dr. Urbanismo Politécnica de Cataluña) se pierde calidad de vida cuando el lugar de trabajo está a mas de 45 minutos de casa, es entonces cuando se empiezan a hacer actividades como comer o maquillarse en el medio de transporte debido a la falta de tiempo. Es por eso por lo que creo que en parte lo que hay que hacer es buscar el método de hacer lo que estén haciendo sin que resulte molesto para los demás. Con esto no estoy diciendo que lo hacen está bien hecho, digo que hay que buscar la manera de que se pueda hacer eso de una manera que no resulte desagradable.
Sobre los que llevan la música con los altavoces del movil solo decir que espero que mueran cagando sus propios riñones.
Es muy cierto, cuando a uno no le da tiempo de desayunar pues no queda otra opción que comer en el camino. Pero seguramente llevar un bocadillo discreto como un sandwich o una manzana son preferibles a un platillo condimentado que impregnará de olor todo el vagón. Si lo que nos falta es sentido común, tu comentario me ha hecho reír hacia el final. Muchas gracias. :)
Falta un arquetipo tambien muy molesto, y es el de las “señoras” que corren, empujan, corren y vuelven a empujar casi desesperadas por conseguir alguno de los pocos asientos que quedan.
Aunque no fue en el metro, recuerdo que una vez viajaba en autobus, con asientos tradicionales (no laterales), se subio una señora con sendas bolsas del supermercado y el asiento que estaba a mi lado (ventana) estaba desocupado. Yo me bajaba unas calles más allá, de modo que me levanté e hice el gesto para que pasara al lado de la ventana… La señora se sentó e inmediatamente acomodó sus bolsas en MI ASIENTO! Desde ese entonces nunca más cedí el asiento a nadie.
Pero si la lista de arquetipos es infinita, parece que les pagan por sacar el cobre. En fin, un saludo.