Cuando vi esta silla, me acordé de la alfombra multiusos que reseñó Natalia el otro día. De hecho, cuando la silla no está “montada”, puede servir de alfombrita también. Lo que pasa es que lleva un sistema de cuerditas -igualito al de los vendedores top manta en Barcelona, que les permite recoger su mercancía ilegal en medio segundo y así escapar de los policías. Aquí, en cambio, gracias a estas cuerdas y dos movimientos se forma una silla, un poco extraña, todo hay que decirlo.

Si bien se trata de un invento ingenioso, dudo del conforte que pueda proveer. Por ejemplo, al sentarse, me preocupa que uno se caiga hacia atrás, no estoy segura de que este respaldo permita relajarse del todo. A menos que estemos apoyados contra una pared quizás… Lo bueno, hay que reconocerlo, es que no toma nada de espacio guardarla -doblada- y volverla a sacar cuando necesitemos un asiento extra.