A Boris Bally le encanta el reciclaje. Y a mi, me gusta su idea de reciclar señales de tráfico para crear mobiliario para la casa, oficina o el lugar que queramos. Aparte, les da una salida a estas señales que, de otra forma, no harían más que contaminar. Y para colmo, resulta que no se usa ninguna máquina para fabricar estos objetos: todo está hecho a mano, lo que los vuelve más verdes todavía.

La creación de objetos no es algo nuevo para Bally; en efecto es famoso por desarrollar sus capacidades de joyero en materiales que no son propiamente preciosos. Por otro lado, es conocido por usar cosas encontradas en la calle, para crear accesorios y muebles. Las señales de tráfico, por ejemplo, le sirven para crear portavasos, bandejas, sillas, mesas, etc... El resultado, según yo es encantador y muy original, ¿no creen?