
Hay objetos destinados a cumplir una utilidad. Los lápices de colores siempre han servido para dibujar y pintar, pero puede que para reutilizarlos, para aprovechar todo su material antes de tirarlos a la basura o simplemente para contemplar la armonÃa cromática en forma de arte, podamos encontrarlos en distintas manifestaciones.
Hace un tiempo ya comentamos en Monkeyzen estas joyas hechas con restos de lápices de colores. Pero ¿qué hacemos cuando están tan gastados que no podemos ni cogerlos con los dedos? Antes de tirar las puntas, puedes aprovecharlas y hacer un collar como este, para darle un toque de color a tu indumentaria.

Con los restos de sacar punta, la artista Helga Stüber-Nicolas hace estas esculturas de formas geométricas. Otro artista, Diem Chau prefiere esculpir unos Crayola para crear figuras de personas, una forma divertida de personalizarlos.

Aunque los lápices también se pueden utilizar para hacer muebles, en este caso, un banco para sentarse. Una idea más bien estética, porque, aunque las gomas de los lápices sean blanditas, no sé yo si este banco será muy cómodo.
















Me encantaron las esculturas de crayones. Debe ser difÃcil esculpirlas sin quebrar el lápiz.
me gusta el collar pero no se clavará en el cuello cuando te mueves? jejeje
No creo que se clave el collar! Tampoco es plan de hacer contorsionismo! Lo de esculpir en los crayola es una genialidad!