
La era digital ha revolucionado el negocio musical. Si preguntáis a vuestros amigos cuando fue el último CD que compraron, la mayoría de ellos ya ni se acuerda. Por eso, si las productoras musicales quieren mantener la venta de soportes físcos deben buscar algún aliciente más para hacer atractivo el producto, ya que no solo la múscia basta.
Algunas discográficas consiguen estas ventas con las ediciones limitadas o la publicación de singles con un envoltorio espectacular. Otras, como Vinylography at Paper + Plastic recuperan la esencia del vinilo de antes y lo adaptan a estilos modernos.
Lo que proponen es volver a la magia de comprar un vinilo o CD: esperar a la fecha de lanzamiento de un disco para comprarlo, leer el librillo de las letras de las canciones y el special thanks to del final… En definitiva, tratar el soporte como una obra de arte, dándole importancia a la edición gráfica y adaptándola a las camisetas, toys y singles que giran entorno al disco.
Este tipo de propuestas va más allá de volver a escuchar música en vinilo, una práctica cada vez más extendida. No se trata de recuperar aquellos discos olvidados sino adaptar ese soporte a los nuevos tiempos, con grupos musicales emergentes y con un diseño gráfico que no tiene nada que ver con el estilo retro, sino más bien en la lína del street art.










Añade un comentario