Siempre me han parecido de mal gusto aquellas alfombras de piel de oso con cabeza que suelen asociarse a las casas rústicas de montaña. Aquí van algunas alternativas para todos aquellos que os guste el concepto pero estéis en contra de la utilización de pieles de animal.

Últimamente han aparecido propuestas que utilizan algún concepto tradicional y típico, lo adaptan a los nuevos tiempos y lo transforman. En este caso, se trata de alfombras, la primera es de Lise Lefebvre, que utiliza la forma del oso mezclándola con el clásico modelo persa. La segunda está diseñada por Eelko Moorer que, en su caso, imita la alfombra usando el plástico como materia prima. El resultado es muy gracioso pero no creo que sea más confortable que la primera.

Según mi punto de vista, es muy divertida esta forma de parodiar el uso de las pieles animales para el consumo humano. Espero que este concepto de imitar la forma del oso también se aplique a aquellas bufandas, igual de kitsch, que parece que lleves un visón entero alrededor del cuello.

Vía: Thersic