
Detesto batallar con las monedas cuando tengo prisa o hay poca luz. Muchas veces confundo las de cinco centavos con las de diez o las de veinticinco con cincuenta. Esta propuesta, aunque no muy práctica en cuestión de almacenamiento y para el uso de las máquinas me gusta porque, al mostrarnos el valor de las monedas a través de su forma en proporción a la unidad, con lo que nos recuerda y trae a los cotidiano las fracciones.
Al estilo de cortar rebanadas de una tarta, este diseño de las monedas es un concepto divertido. Así, por ejemplo, veinticinco centavos serían visualmente una cuarta parte de un peso y las podríamos reconocer con el tacto. Se me antojan para una feria escolar o un evento educativo, ya que no sólo estimulan otro sentido además de la vista para percibirlas sino que mantienen la relación geométrica con la abstracción del valor monetario.
¿Qué otros modos de graduar las monedas se les ocurren?
Vía: Petit Invention








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