
Para los diseñadores australianos de Büro North, el árbol de navidad ideal es plegable, armable y reutilizable. Este diseño muy sobrio me parece una buena opción para variar la apariencia navideña. El objetivo primordial de sus diseñadores fue reducir el impacto ambiental en relación al generado por un arbolito de pino natural. Su idea es que éste modelo se reutilice una y otra vez aprovechando sobre todo, la facilidad con la que se puede almacenar.
Actualmente tienen tres variaciones, cuyos nombres están inspirados en las tres esposas del dios Odín (Rindd, Gryder y Frigg) y buscan conectar la tradición pagana de las fiestas de invierno con el arbolito.
Mi preferido es Frigg, que recuerda algo arquitectónico, aunque el modelo Rindd (en la foto) me parece más práctico para múltiples usos. Es decir, quizá el primer año nos guste dejarlo al natural, pero, si aparecen niños en nuestras vidas, definitivamente lo querrán decorar a su gusto y no los culparía pues, más allá de un concepto visual, el árbol de navidad nos fascina por su colorido y el ritual de decorarlo. Aún recuerdo lo importante que me sentía de niña al poner esferas de vidrio sin romperlas o desenredar las lucecitas. ¿Qué es lo que hace especial a los árboles de Navidad? ¿Tienen buenos recuerdos en torno a su decoración en familia?










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