
Hay soluciones muy ingeniosas para sacarle el mayor provecho a los espacios reducidos. La idea de convertir una puerta en tu mesa de ping pong me parece divertida pero no estoy segura que pueda funcionar adecuadamente.
Me imagino diversas variantes alrededor de este concepto, y si bien quizá en la práctica no pueda realizarse tan facilmente, nos invita a pensar en los espacios de un modo diferente. Así la puerta deja de ser un espacio de transición y límite sino parte del mobiliario lúdico en un lugar reducido o multifuncional.
¿Creen que podría ser práctica esta puerta de ping-pong o como yo, piensan que se trata de un peligroso impedimento para escapar de un sitio en caso de emergencia?
Vía: Roc21










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