

Este cursor gigante forma parte de un proyecto callejero instalado en una plaza de España.
Los transeúntes que caminaban por allí podían tocarlo o sentarse sobre él mientras la flecha se movía. A su vez, el cursor urbano estaba conectado a un GPS que permitía registrar los movimientos y seguirlos a través de Google Maps.
La obra fue diseñada por Sebastián Campion y el objetivo del proyecto fue el de facilitar la interacción social y el juego en espacios públicos. Es por eso que se invitaba a las personas a mover el cursor, sentarse y jugar mientras miraban en Internet los resultados.

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