A muchas personas cumplir años los estresa. Conforme pasan los años la cosa se pone peor y nos da por sentirnos viejos cuando no deberíamos. Por ello, llevar un diván a la próxima fiesta de cumpleaños para que el festejado se tumbe en plena crisis existencial no suena tan descabellado.

La ventaja de este diván es que, en lugar de servirnos como soporte para nuestras penas, nos sirve para compensarlas con sabor. Este diván psicoanalìtico es creación del artista argentino Leandro Elrich y del chef Guido Mogni. Sus hermosos terminados en realidad son de chocolate y abajo de la cubierta de cremoso y brillantes betún hay un delicioso pastel.

Fue parte de una exhibición privada para amigos de un museo pero la idea es muy buena. Eso sì, hay que tener cuidado que nadie se siente en él.. Aunque, en lugar de la "típica mordida" podría hacerse una "sentada".

Vía: Green Muze